Jorge Etcheverry Arcaya, nacido en Chile, vive en Ottawa, Canadá. Es profesor de filosofía, tiene una maestría en lengua y literatura hispánica y un doctorado en literatura comparada. Perteneció al Grupo América y la Escuela de Santiago, agrupaciones poéticas chilenas de fines de los 1960. Textos suyos de poesía, prosa y crítica han sido publicados en diversos países en revistas y libros  impresos y virtuales, en castellano y traducciones al inglés, francés, italiano y portugués. Sus últimos libros son Clorodiaxepóxido, poemas, Chile, 2017; Los herederos, novela de ciencia ficción, 2018; Canadografía, antología de prosa hispanocanadiense, Chile, 2017; Samarkanda, poemas, Canadá, 2019; Outsiders, narraciones en inglés, 2220. Recientemente aparece en las antologías Wurlitzer. Cantantes en la memoria de la poesía chilena, Chile, 2018; Antología de la Revista Entre Paréntesis, de Chile, 2018; Antología de la poesía chilena de la última década, (Chile, 2018), Antología mundial de poesía; La papa, seguridad alimentaria, Bolivia, 2019; Anthologie de la poésie chilienne, 26 poètes d’aujourd’hui (France 2021). 

Es colaborador y miembro del comité editorial de la revista Entreparéntesis, de Chile y Embajador en Canadá de Poetas del Mundo.

La pintura de portada es original de Jorge Etcheverry

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Muestra poética

Bibliomancia con libreta

Las páginas de la libreta
Un poco amarillas
Faz marcada
Por estaciones y años
Esas líneas
Obstruidas adornadas
Por esos garabatos, mi letra
Nunca tuve pulso seguro
La tinta de la pluma
Pasó
De negra a gris
A veces
Dejo de teclear
En la computadora
O el teléfono pantalla
Saco la libreta
Del cajón del escritorio
La pongo en la mesa
La abro al azar
Juego a que la letra manuscrita
De ese yo de antes
Me va a armar el resto del día
En una bibliomancia
Que me divierte
Pero que a lo mejor
Me asusta

Alba

La luz en la ventana
La luz del alba
Como fondo del perfil de la ciudad
que veo
por mi ventana
como cuchillo mellado
Esa luz
Naranja
Abajo, azul claro
y aclarándose
hacia arriba
hacia el blanco
Como una flor
Roja en el centro
Cuyos pétalos abarcan
Todo lo que existe
Y así
Otra vez un cro magnon
Recién brotado de mi cueva
Me maravillo
Frente a esa luz
enmarcada en mi ventana
y la miro
Previo al pensamiento
Previo a mí mismo
Casi

Augurios

Tras los acordes
algo viene de las sombras
Hay tardes
Casas altas y viejas
Noches de luna
Incluso los vasos de cristal
llenos de un licor rojizo

Cuándo vendrá, cómo caerá
Qué caerá, qué vendrá

Explotará acaso
soltando demonios a los vientos

Se abrirá la tierra en mil bocas rojas
de fuego

Descenderá largo manto de cenizas

0 será tras de cualquier esquina
desde cualquier ojo

Caminemos
Durmamos

Sabemos que ya viene
con sus pasos
sus remotos pasos
a lo lejos

Haciendo tañir
las cuerdas broncíneas de los nervios
y retumbar en sordos ecos
las cavernas del cerebro.

La pareja dispareja

Que en el amarse no ceja
En sombras o en candilejas
Siendo joven siendo vieja
Siendo lobo siendo oveja
Siendo fresca siendo añeja
Comiendo pavo o lentejas
Con sol o nubes bermejas
O lana hasta las orejas
Enhebrando las madejas
Y escuchando las consejas
Ya que la vida asemeja
Si uno a los días los deja
Una cosa fome añeja
Y tengo entre ceja y ceja
Comprender cómo manejas
Oh vida a qué te asemejas
Al ver que como pareja
De nuestra vera te alejas
Por años que como tejas
Se acumulan si los dejas

Desaventurero

Que deambula
Desoyendo los mitos
Minimizando la historia
Tratando de alargar sus días
Aplicando un sano ejercicio proveniente de la física
A mayor extensión menor concentración
“Así al limitar el mundo a mis cuatro esquinas
El número de mis anécdotas a las esenciales y repetidas
Haré que me dure más la cuerda del reloj
Ese que llevamos s a cuestas
Desde que nacemos
Como el pistilo único de una flor perenne
Se estirará mi vida hacia lo alto
Mientras las demás se expanden a paso rápido
Hasta la delgadez desapareciente”
Me dijo
Fumando su cigarrillo electrónico
Saboreando su descafeinado

Claro que en teoría
Poema dedicado a Alejandra Pizarnik

Porque en teoría no importa
si se trata de hombres mujeres ni el color
de la piel la adscripción nacional 
en la cédula de identidad
pero oye claro que a la postre más
allá de los principios más allá
de nuestra situación social
económica nuestros valores incluso
nuestras voces y queremos creer
nuestros sentimientos ideas los mundos que
nos armamos la manera cómo compensamos
este real de aquí con sueños
debieran ser análogos Alejandra
pero en verdad que
si bien puede que armen un calidoscopio
para un ojo que se colocara a una distancia 
adecuada son harto disímiles 
esas voces que
mencionábamos arriba
y no todos pueden podemos formularlas
o representarlas 
al menos como uno quisiera
eso todo que Ortega llamó las circunstancias
pero alguien tiene que tratar de hacerlo de
redimirlas
“Son mis voces cantando
para que no canten ellos”
eso vi en un poema tuyo
asumir eso que bárbaro
yo no me atrevo
Y claro que sí que es mejor que alguien encarne
los tejeymanejes la angustia las
llagas de la vida concreta
no sé si te interpreté bien
desde la otra banda
pero en fin
se hace lo que
se puede

Vidembra

La vida por decirle así que
como resolana palpita según la alternancia de los astros que
rigen respectivamente el día la noche, pero no la extinguen, de qué
otra manera definir, oscuramente femenina, sin embargo con
aristas oscuras insinuando en sí esa calidad bifronte, el
encabalgamiento de las suavidades y anfractuosidades la
corácea superposición que una sobre otra ordena esas
capas en magia sin grimorios que se articula sola mientras viejo
yo fumando escarbo hacia adentro hacia atrás con
una mano en el mentón acaso la instantánea borrosa que
remeda ese gesto y hecho piedra o como gárgola oteo
esos paisajes imprecisos más allá de laberintos sin teseos ni
esplendores taurinos mis grotescas alas bregando empero
mi ruda cara petrifícase en torno al seño que
denota o indica que
estamos no solo yo en esto al borde en volandas como
pájaros petrificados—nosotros todostodas arremolinados en
el vórtex de lo que como un maelstrom
se subsume en las olas del erebo o surge hacia
las ondas del sol—más que símbolo, más y menos que
la vida—señorita de pies ligeros sobre
avenidas de cristal—niña con pelo
multicolor pintado de piel diseñada por todos
los tatuajes nosotros
entre ellos

Delirio y claustro

No sé si son los sueños de la razón, esa
expresión manida hasta el punto de
ser un cliché. Como lo son también esos
monstruos que de tanto repetirse ya parece
que están perdiendo toda su antigua eficacia. Los niños en
esa celebración pagana del Halloween que ahora es una fiesta inocente
infantil—aunque a lo mejor, a lo mejor—encarnan y personifican
a todos los monstruos históricos o nuevos que piden
dulces, golosinas. Esa imagen me vuelve a la mente pero
hay también un remolino de otras cosas. En otros momentos me pregunto
trato de fijar esas presencias que surgen de repente al interior de
mis ojos al interior de mi cráneo, al menos eso siento, cuáles
son las que vienen de ahí adelante, de lo que piso y me rodea
que puedo tocar abarcar
con la vista que tienen una raíz un ancla un asidero en
eso aquí y allá llamado La Realidad que no es que sea buenita no se crean
que no quiebra un huevo, no mata una mosca—pero por lo menos es
real, entonces me miro al espejo y reconozco con alivio esa cara esa barba de dos
días, este corte de pelo casi al rape que si bien
acentúa un poco las facciones huesudas y hace que la cara se vea un
poco torva por otro lado nos da una sensación de orden de limpieza lo que
en ciertas circunstancias podrá tranquilizar definitivamente al interlocutor casual o al
simple transeúnte que se encuentra conmigo en la calle
sobre todo si ando con anteojos negros, pero de repente pero
de súbito por un momento veo el ente objetivo que se formaría en cualquier espejo
en cualquier superficie reflectante: se trata de un tipo de edad imprecisa
más bien flaco que viene por la vereda nada especial, entonces lo que armamos
en torno al rostro que se nos aparece en el espejo es otra parte del
delirio entonces
cuando nos referimos al hablar en primera persona plural obviamente se
trata de la primera singular de que preferimos distanciarnos
Y a lo mejor el estado natural del pensamiento que brota del
funcionamiento neuronal humano sea el delirio esa
flor de pétalos masivos cada uno abriéndose a su vez como granadas
esparciendo esas otras semillas entonces hay una parte nuestra que es un poco
un Detector de Realidad por así decir que
enmarca todo en términos racionales y toma en cuenta el
entorno la ontología variadísima los horizontes que ella llena y que
se despliega frente a nosotros. Algo de eso creo que hay
en algunos antiguos textos ligados al misticismo hebreo me parece
Eso del pensamiento que asume figuras geométricas
Entonces cada hombre—o mujer—se puede representar como
una figura que deambula, el paisaje circundante no tiene relevancia
de su cabeza se desprende el ápice de una pirámide que se abre
hacia el cielo, esa
materia síquica de sueños fantasías pensamientos que son el
delirio configurado en esa forma geométrica esencial a la que sin embargo
acechan otras difusas que en esta imagen no se ven pero que están ahí
listas para abalanzarse y engullir a las entidades
que mantienen el equilibrio frágil, en este delirio o sueño que
acabo de referir cuyos resabios se resisten
a desaparecer y que me mantienen aquí sentado, sin poder enfocar casi
las tareas del cotidiano vivir y menos
salir a la calle

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