Afterwords es un trabajo que ha nacido del deseo de colaboración, de la creencia de que es mejor sumar, añadir que refugiarse en un mismo y estar mirándose el ombligo.
Dos personas que apenas nos conocemos (Shaun Robert y Ferran Destemple), que solo hemos tenido contacto a través de los medios digitales, que hablamos dos idiomas distintos, que tenemos diferentes sensibilidades, hemos renunciado a una parte de nosotros mismos para buscar un punto intermedio, un lugar de conexión donde poder coincidir, donde poder trabajar juntos. Esto no siempre sucede. A veces no es posible, a veces las personalidades no se buscan sino que se distancian.
Para mí ha sido un placer poder aprender de Shaun, intentar estar en su piel, ver y sentir las cosas desde su punto de vista.
Estamos, en la actualidad, enfermos de identidad. Creemos que nuestra subjetividad es algo único, algo deslumbrante. Deberíamos ser más humildes y pensar que ya todo ha estado alguna vez escrito, que ya todo ha estado alguna vez pensado, que no tenemos tanto que aportar.
Quizá, desde cierta renuncia a uno mismo, a nuestra subjetividad, quizá desde ese lugar podamos vislumbrar otras rutas, otros lugares. Intentar comprender otras sensibilidades, intentar ser otro, puede ser un camino.
Un camino que margine nuestro afán por destacar a toda costa, por imponer nuestra identidad.
AfterWords
Este trabajo realizado a cuatro manos, se compone de una docena de imágenes en blanco y negro, de tamaño postal, que fueron creadas para poder ser enviadas por correo.












Hay un pequeño video de presentación (mostrado al inicio del artículo) y dos piezas sonoras, dos versiones que no tienen un original al que parecerse, sino que se retroalimentan.
Un texto influye en el otro, pero no a través del significado, sino a través de pequeños estímulos, de pequeñas señales que nos guían, que nos marcan el camino. Creo que ninguno de nosotros entendió completamente al otro, pero ahí radica la posibilidad de escape, los puntos de fuga que pudimos encontrar. A partir de pequeñas hendiduras, pequeños resquicios pudimos cada uno, a su manera, construir la imagen del otro, desdoblarnos.
Poco más que añadir, simplemente que, aunque no es un trabajo de fácil escucha, le deis una oportunidad e intentéis adentraros en unas piezas que no son ni del todo de Shaun, ni del todo mías.

Los artistas:

Ferran Destemple
Soy filólogo de formación, pero siempre he rebuscado en lo visual y en lo sonoro aquello que el texto no me llega a ofrecer. Para mí no hay jerarquía entre estos elementos, se mezclan, se arañan o se fusionan mejor o peor dependiendo del soporte. El soporte determina el contenido y el contenido busca el soporte adecuado.
Destripar los interiores del texto, del sonido y de las imágenes y volverlos a montar, como si de un monstruo de Frankenstein se tratara, es un divertimento al que no pienso renunciar.
Me considero un amateur y eso me libera de angustias y obligaciones y me permite fracasar y equivocarme más y mejor.
Si os pica la curiosidad podéis visitar la web de “AutismosAutomáticos” que coordino al alimón con Pepa Busqué.

Shaun Robert
Shaun Robert (1966), ha estado trabajando con el sonido desde muy joven, y lo ha hecho de una forma natural, como si de un juego infantil se tratara. Empezó, como muchos, con una grabadora de cinta doméstica, utilizando las grabaciones de campo, el voyeurismo de audio, la palabra y el canto, todo ello con un estilo hauntológico. Incluyó también los sonidos de la radio analógica y la manipulación de las cintas magnéticas, la diafonía y los bucles.
Una mezcla de formas en una ola en expansión, un capricho que empuja y golpea, una composición tratada en la realidad, una verdad de confesión íntima y un micrófono intruso, la tensión de sonidos disparados para imitar imágenes de la vida.
La obra bajo el apodo de Shaun Robert está habitada por instrumentos convencionales que incluyen guitarra, batería, bajo, violín, varios teclados, melódica, trompeta, acordeón, mandolina, armónica, y varios juguetes; los objetos son tratados como instrumentos y viceversa.
En 1995 hizo su primer, una pieza llamada «Black Swing», en una pequeña habitación y con un equipo limitado y desde entonces no cesado en sus investigaciones, tanto a modo individual, como con su sello “Institute For Alien Research”.





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