Si conoces el proyecto Radiografía de la Conspiranoia, ya sabes que aquí se analizan y exponen orígenes e historia de teorías de la conspiración, o conspiranoias como a mi me gusta llamarlas, pseudociencias, grupos coercitivos, mitos, etc.

El «abuso ritual satánico» fue un fenómeno de pánico moral que se originó en los Estados Unidos alrededor de 1960, y que tuvo su punto máximo en la década de 1980, se extendió por todo el país y finalmente a muchas partes del mundo, disminuyendo a fines de la década de 1990.

El fenómeno consistió en un aumento indiscriminado de denuncias por abuso físico y abuso sexual, en el contexto de rituales con tinte satánicos.

En su forma más extrema, el fenómeno del «abuso ritual satánico» predicó la idea de una supuesta conspiración mundial que involucraba a las clases altas y poderosas de la élite, en la que los niños serían secuestrados o criados especialmente para el sacrificio humano, la pornografía y la prostitución.

Esta idea, la del «abuso ritual satánico», está incluida en la serie «Conspiranoias» y no en la de «Sectas«, ya que todo el fenómeno fue falso. Es decir, no hubo ninguna epidemia de rituales satánicos, ni existió ninguna trama para matar niños o prostituirlos, ni mucho menos criarlos para tales fines. Al menos no de una manera sistemática ni organizada, que es lo que muchas personas creyeron durante años.

Además, el caso conocido como «abuso ritual satánico», constituye una de las raíces de las conspiranoias «Pizzagate» y «Q-Anon«, y por esto recomiendo consultar los artículos y podcast que les he dedicado a ambas.

Existen múltiples causas por las que algunas personas, e incluso grupos sociales enteros, denuncian y describen con detalle, todo tipo de presuntos abusos en rituales satánicos, que más tarde se descubren completamente falsos. Desde la inducción de falsos recuerdos en sesiones de regresión e hipnosis, a la búsqueda de notoriedad, dinero o reconocimiento en comunidades religiosas integristas, pasando por algunos casos en los que los testigos padecen trastorno de identidad disociativo.

La exagerada emoción despertada en torno a estas acusaciones, se puede comparar con la que vive el adepto a una conspiranoia, o a la producida por los casos históricos de pánico moral.

En el caso de EEUU, prácticamente todos los aspectos del «abuso ritual satánico» fueron controvertidos, incluida su definición, la fuente de las acusaciones y su fundamentación, los testimonios de las presuntas víctimas y los casos judiciales relacionados con los cargos y las investigaciones penales. El pánico afectó a abogados, terapeutas y trabajadores sociales en cuanto a la gestión de esas denuncias de abuso sexual infantil.

Las acusaciones como decía, reunieron inicialmente a grupos muy diferentes, incluidos fundamentalistas religiosos, investigadores policiales, e incluso a pacientes de psicoterapia.

El movimiento, se fue secularizando gradualmente, hasta que abandonó los aspectos «satánicos» a favor de conceptos mucho menos religiosos, como el «sádismo» o simplemente «rituales abusivos» y se alineó con el trastorno de identidad disociativo y las conspiranoias antigubernamentales.

Para los creyentes en todo esto, estaríamos hablando de un abuso sexual cometido en un marco ritual de inspiración satanista o luciferina, seguido o no de asesinato, en personas frágiles, a menudo niños.

Es un pánico moral compuesto por más de 12.000 casos sin fundamento de abuso ritual satánico que comenzó en los Estados Unidos en la década de 1980, se extendió a muchas partes del mundo a fines de la década de 1990 y continúa hasta el día de hoy.

Los orígenes de esta creencia, deben buscarse en 1980 con la publicación de Michelle Remembers, y un libro en coautoría del psiquiatra canadiense Lawrence Pazder y su paciente (y futura esposa), Michelle Smith, que utilizó la práctica ya en desuso de la «regresión mental» o «recuperación de memoria/recuerdos«, para construir una historia de abusos en torno a supuestos rituales satánicos.

Las acusaciones que surgieron posteriormente en gran parte de los Estados Unidos se referían a informes de abuso físico y sexual de personas en rituales ocultistas y/o satánicos.

En tiempos de crisis, las acusaciones de actos horribles por parte de grupos externos, léase canibalismo, infanticidio, tortura y las orgías incestuosas, pueden situar a ciertas minorías sociales, en el punto de mira, ya que lo ajeno, lo extranjero, es visto por ciertas personas, como un peligro, y por ende como responsable de todos estos males. También cumplen el papel de chivo expiatorio para problemas complejos, en esos tiempos de ruptura social.

El pánico que provocó el fenómeno del «abuso ritual satánico», repitió muchas de las características de los pánicos morales históricos y las teorías de la conspiración, como la acusación contra los judíos, de realizar el libelo de sangre, por Apion en los años 30 EC, o las persecuciones de los primeros cristianos en el Imperio Romano, y más tarde, cuando el cristianismo se estableció, todas las acusaciones posteriores de rituales judíos que implicaban la matanza de bebés cristianos y la profanación de la Eucaristía, sin olvidar la caza de brujas de los siglos XVI y XVII, en los que se utilizó la tortura y el encarcelamiento por parte de las autoridades, para conseguir confesiones de presuntos satanistas, confesiones que luego se utilizaron para justificar sus ejecuciones.

Algunos autores integristas cristianos, han intentado vincular registros de estas acusaciones antiguas, en un esfuerzo por demostrar que los cultos satánicos contemporáneos eran parte de una antigua conspiración maligna, aunque en última instancia, nunca haya existido evidencia de cultos satánicos en Europa, en ningún momento de su historia. Al menos como digo, de manera sistemática y organizada.

Un precedente más inmediato del contexto del «abuso ritual satánico» en los Estados Unidos, fue el macartismo en la década de 1950.

Los fundamentos de este pánico moral a partir de 1980, deben buscarse entre otros, en cinco factores:

Continuará….

Imágenes extraídas de wikipedia.

Cesc Fortuny

Cesc Fortuny

http://radiografiadelaconspiranoia.wordpress.com

(Barcelona, 1971) artista multidisciplinar.

Como músico está presente en un buen número de recopilatorios y ha publicado más de 70 trabajos con diferentes proyectos y bandas. Colabora también con otros músicos, acompaña a poetas en recitales y participa de otros experimentos interdisciplinares.

En fotografía ha realizado algunas exposiciones, a destacar «Cuerpos de agua» en colaboración con Marian Raméntol.

Guionista y realizador de cine experimental ha presentado a certámenes, festivales y concursos parte de su producción (4 cortos, 2 documentales y más de 10 clips musicales).

Autor de los poemarios La misteriosa canción de la sangre (Paralelo Sur, 2010), El silenci plou sobre les pedres (Ed. Alva Eno, 2013), La dolorosa partitura del miedo (Alkaid Ediciones, 2014), y Métodos para ahogar con la nariz (La Náusea Ed., 2019).

También es coautor del poemario Comiendo pelos como herejía poética junto a Marian Raméntol (Ed. Atenas, 2008). Ha participado en diversas antologías entre las que destacan, La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura (Antologado por Fulgencio Martínez y Prologado por Luis Alberto de Cuenca, Arspoética, 2019), OPUS TESTIMONII – Universal poets selection in Spanish (Prologado por Oscar de Gyldenfeldt, La Luna Qué (Argentina), 2017), Tres Heridas. Antología de nueva poesía amorosa española (Antologado por Carlos Vitale, Traducción al armenio de Hakob Sinmonyan), o Domicilio de Nadie, Muestra de poesía Barcelonesa (Antologado por Andreu Navarra, IslaNegra Ed., 2008).

Así mismo es autor de la novela de terror experimental El quirófano en el bosque (La Náusea Ed., 2020). Ha sido traducido al inglés, rumano y armenio. Publica habitualmente poesía, narrativa y ensayo en la Plataforma Cultural La Náusea, y ha colaborado en revistas como BaBab, Kokoro, Alkaid, Paper de vidre, Periscopio, Devenir 111, El Humo, Noche Laberinto, Alga o Educational Evidence entre otras …

Conduce el podcast Radiografía de la Conspiranois en el que habla de grupos coercitivos, teorías de la conspiración y pseudociencias desde un punto de vista crítico. También publica semanalmente un artículo sobre esos temas en un espacio homónimo y en la Plataforma Cultural La Náusea una vez al mes.

Codirige el podcast SINTAGMA de la Plataforma Cultural La Náusea y conduce la parte discográfica de la misma plataforma

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