“… por un proceso de carácter paranoico y activo del pensamiento se hará posible sistematizar la confusión y contribuir al descrédito total del mundo de la realidad.”
Salvador Dalí
¿Y si las cosas no fueran lo que parecen?
¿Y si esto que lees no fueran letras sino imágenes?
¿Y si el museo estuviera abarrotado de objetos inútiles?
¿Y si fuera preciso aullar como los perros?

¿Y si el tiempo se desarrollara al revés de cómo lo percibimos?
¿Y si nadie te obligara a mirar hacia adelante?
¿Y si viviéramos hacia atrás?
¿Y si el gráfico que observamos minuto a minuto, segundo a segundo no describiera nada?
¿Y si esperas el famoso momento perfecto?
¿Y si hace cinco años hubieras tomado la decisión correcta?
¿Y si no te castigaras por ello?
¿Y si no tuviéramos excusa?
¿Y si te pasaras la vida esperando una señal que nunca llega?
¿Y si no sabes qué hacer con lo que sabes?
¿Y si el dolor cae en la cotización de la bolsa?
¿Y si el mercado no reacciona rápidamente?
¿Y si el capital generara la totalidad del azar objetivo?

¿Y si el escenario cambia de la noche a la mañana?
¿Y si volvemos a dudar?
¿Y si dejas de ahorrar?
¿Y si no encuentras oro?
¿Y si no hay oro?
¿Y si el aire que respiramos se vicia?
¿Y si no hay ningún legado?
¿Y si aquella frase que quedó flotando en algún rincón de nuestra memoria fuera falsa?
¿Y si algún día encuentras a la persona correcta?
¿Y si lo vendemos todo y nos vamos?
¿Y si toda la sabiduría desaparece en una sola noche?
¿Y si no nos complicáramos tanto la vida?
¿Y si esperas el famoso momento perfecto?
¿Y si nos diéramos de baja de Netflix?
¿Y si cambiáramos de objetivo?
¿Y si no gastáramos más de lo que tenemos?
¿Y si miráramos cada día por la ventana de nuestra habitación para ver si todavía existe el horizonte?
¿Y si viajáramos andando?
¿Y si clasificáramos el futuro por orden alfabético?
¿Y si bajáramos el volumen de nuestros aparatos?
¿Y si los tiráramos por la ventana?
¿Y si los volviéramos a rescatar?
¿Y si confesáramos nuestros pecados?
¿Y si lo hiciéramos a desconocidos?
¿Y si nos dijeran la verdad en la próxima rueda de prensa?
¿Y si me escribes una carta por correo postal?
¿Y si me invitas a un café?

¿Y si las cosas no cambian?
¿Y si me miras a los ojos?
¿Y si dejas tu trabajo?
¿Y si abandonas tu hogar?
¿Y si no esperas nada de tu prójimo?
¿Y si lo pintas todo de azul?
¿Y si coges el bolígrafo con la mano izquierda?
¿Y si borras todos tus archivos?
¿Y si bajas del tren en marcha?
¿Y si esperas que todo se sitúe en su sitio?
¿Y si el hueso no se halla donde es más sabrosa la carne?
¿Y si esperas el famoso momento perfecto?
¿Y si dejas de esperar?
¿Y si dejo de escribir esto?
¿Y si te dieras cuenta de que no nos volveremos a ver?
No, no nos volveremos a ver porque el momento perfecto
solo se dará cuando todo haya pasado.
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Ferran Destemple.

Soy filólogo de formación, pero siempre he rebuscado en lo visual y en lo sonoro aquello que el texto no me llega a ofrecer. Para mí no hay jerarquía entre estos elementos, se mezclan, se arañan o se fusionan mejor o peor dependiendo del soporte. El soporte determina el contenido y el contenido busca el soporte adecuado.
Destripar los interiores del texto, del sonido y de las imágenes y volverlos a montar, como si de un monstruo de Frankenstein se tratara, es un divertimento al que no pienso renunciar.
Me considero un amateur y eso me libera de angustias y obligaciones y me permite fracasar y equivocarme más y mejor.
Si os pica la curiosidad podéis visitar la web de AutismosAutomáticos que coordino al alimón con Pepa Busqué.






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