Si conoces el proyecto Radiografía de la Conspiranoia, ya sabes que aquí se analizan y exponen orígenes e historia de teorías de la conspiración, o conspiranoias como a mi me gusta llamarlas, pseudociencias, grupos coercitivos, mitos, etc.

Gerardo Rivera

El «abuso ritual satánico» fue un fenómeno de pánico moral que se originó en los Estados Unidos alrededor de 1960, y que tuvo su punto máximo en la década de 1980, se extendió por todo el país y finalmente a muchas partes del mundo, disminuyendo a fines de la década de 1990.

El fenómeno consistió en un aumento indiscriminado de denuncias por abuso físico y abuso sexual, en el contexto de rituales con tinte satánicos.

En su forma más extrema, el fenómeno del «abuso ritual satánico» predicó la idea de una supuesta conspiración mundial que involucraba a las clases altas y poderosas de la élite, en la que los niños serían secuestrados o criados especialmente para el sacrificio humano, la pornografía y la prostitución.

El «abuso ritual satánico» reunió a varios grupos sociales, grupos que normalmente no habrían compartido «espacio» en el sentido virtual del término. Es decir que psicoterapeutas, grupos de autoayuda, fundamentalistas religiosos y fuerzas del orden, creyeron necesario aunar fuerzas para luchar contra la amenaza imaginaria que les asediaba, y al ver a los otros, cada grupo se sentía respaldado y de alguna forma se validaban sus delirios.

Las acusaciones iniciales aparecieron en el contexto del creciente poder político del cristianismo conservador dentro de los Estados Unidos, y los fundamentalistas religiosos promovieron con entusiasmo la idea del «abuso ritual satánico».

Los psicoterapeutas que eran activamente cristianos abogaron por el diagnóstico del trastorno de identidad disociativo, y poco después empezaron a aparecer relatos similares a los del libro «Michelle Remembers«, y algunos terapeutas creyeron que algunas «personalidades» de sus pacientes, eran el resultado de una posesión demoníaca.

El protestantismo fue fundamental para iniciar, difundir y mantener rumores a través de sermones sobre los peligros del «abuso ritual satánico», conferencias de supuestos «expertos» y sesiones de oración, incluidas las proyecciones del especial de televisión de Geraldo Rivera de 1987.

Aparecieron defensores seculares y los asistentes sociales especializados en infancia se involucraron significativamente.

Los instructores de las fuerzas del orden, muchos de ellos muy religiosos, se convirtieron en fuertes promotores de las afirmaciones y se autoproclamaron «expertos» en el tema.

Su participación en casos de abuso sexual infantil produjo más denuncias de «abuso ritual satánico», lo que añadió credibilidad al fenómeno. A medida que las explicaciones del asunto se distanciaron del cristianismo evangélico y se fueron relacionando con grupos de «supervivientes» a los hipotéticos rituales, las motivaciones atribuidas a los supuestos satanistas pasaron de luchar contra una némesis religiosa, a hablar de control mental y de el abuso como un fin en sí mismo.

Los médicos, psicoterapeutas y trabajadores sociales, sacaron a la luz casos de supuestos pacientes con presuntos antecedentes de «abuso ritual satánico», aunque las afirmaciones de los terapeutas no tenían ningún fundamento, y nunca presentaron pruebas, más allá de los testimonios de sus clientes.

En 1987, Catherine Gould publicó una lista de «indicadores», que presentaba una amplia gama de síntomas vagos, que en última instancia eran comunes, inespecíficos y subjetivos, supuestamente capaces de detectar si un niño había sufrido o no de «abuso ritual satánico».

A finales de la década de 1980, empezaron a surgir acusaciones en países como Canadá, Australia, el Reino Unido, Nueva Zelanda, los Países Bajos y Escandinavia, en parte fomentadas por el inglés como idioma común, y también en el Reino Unido y con la ayuda de la lista de indicadores de Gould.

A pesar de la ausencia de pruebas, la creencia en el «abuso ritual satánico» se extendió rápidamente entre los profesionales de la salud mental, mediante seminarios en los que se sugestionaba a los asistentes para creer en la existencia de sectas satánicas y sus víctimas, y a no cuestionar los extremos y extraños recuerdos que decían recuperar en las sesiones de regresión.

Las pruebas consistían en fragmentos de información fuera de contexto, imágenes dibujadas por pacientes, portadas de álbumes de heavy metal, folclore sobre adoradores del diablo e imágenes de animales mutilados.

Durante los seminarios, los pacientes brindaban testimonio de sus experiencias mientras los conferenciantes enfatizaban que recuperar recuerdos era importante para la curación.

En 1986, se celebró en Australia el mayor simposio sobre abuso infantil de la historia, con los discursos de los conspiranoicos Kee MacFarlane, Roland Summit, Astrid Heppenstall Heger y David Finkelhor.

Kathleen ‘Kee’ MacFarlane nacida en 1947, es una trabajadora social estadounidense conocida por su participación en el caso McMartin en la década de 1980, y por desarrollar la muñeca anatómicamente correcta para que los niños la usasen durante los interrogatorios relacionados con el abuso. Ha sido criticada por sus métodos para interrogar a niños pequeños.

Las técnicas de entrevista utilizadas eran muy sugerentes e invitaban a los niños a fingir o especular sobre supuestos hechos.

En la primavera de 1984, afirmó que 360 niños habían sufrido abusos.

Realizó exámenes médicos y tomó fotos de lo que ella creía que eran cicatrices diminutas que habrían sido causadas por penetración anal.

Pero los interrogadores hicieron a los niños preguntas capciosas, de manera repetitiva, lo que siempre produce respuestas positivas de los niños pequeños y hace imposible saber lo que realmente experimentaron, lo que es real de lo que el niño imagina.

De hecho, el interrogatorio en sí, puede provocar el síndrome de memoria falsa entre los niños interrogados. En última instancia, solo 41 de los 360 niños originales testificaron en las sesiones previas, y menos de una docena lo hicieron durante el juicio real.

MacFarlane continuó afirmando que creía que había una conspiración organizada a nivel nacional de individuos y «grupos satánicos» que abusaban sexualmente de niños, aunque nunca presentó pruebas de quiénes eran los individuos ni de la existencia de esos «grupos satánicos».

Astrid Heppenstall Heger es profesora de Pediatría Clínica en la Facultad de Medicina de la USC y fundadora y directora ejecutiva del Programa de Intervención contra la Violencia (VIP) en el Centro Médico del Condado de Los Ángeles de la USC, al ehttps://es.wikipedia.org/wiki/Los_Ángelesste de Los Ángeles.

Fue testigo experto en el juicio preescolar de McMartin. Más tarde se demostró que los hallazgos de Heger se basaron en antecedentes médicos sin fundamento. Uno de los pocos niños que no habían retirado aún las acusaciones se retractó en 2005.

Simon David Finkelhor nacido en 1947, es un sociólogo estadounidense conocido por su investigación sobre el abuso sexual infantil y temas relacionados. Es director del Centro de Investigación de Crímenes contra Niños, Codirector del Laboratorio de Investigación Familiar y Profesor de Sociología en la Universidad de New Hampshire. En 1988, completó una investigación sobre el abuso sexual infantil en guarderías en los Estados Unidos, en relación al pánico generado por el supuesto «abuso ritual satánico», un informe que fue ampliamente criticado por la falta de pruebas verificables y por sus conclusiones incorrectas.

En 1987, apareció un fenómeno en el Reino Unido que presentaba aspectos muy similares al escándalo de abuso infantil de Cleveland. Las acusaciones de «abuso ritual satánico» en Nottingham dieron como resultado el «McMartin británico», alentado en parte por el periodista británico Tim Tate.

Junto con la lista de indicadores, se importaron conferenciantes estadounidenses, folletos, consultores, vocabulario relacionado con la «abuso ritual satánico» y supuestamente financiación, lo que promovió la identificación y asesoramiento de las denuncias de «abuso ritual satánico» británico.

La investigación de Nottingham resultó en cargos penales de abuso infantil severo, que en última instancia, no tenían nada que ver con los rituales satánicos, y fue muy criticada por centrarse en aspectos satánicos inexistentes, en lugar del abuso real sufrido por los niños.

En 1989, la detective de la policía de San Francisco, Sandi Gallant, concedió una entrevista a un periódico del Reino Unido. Al mismo tiempo, otros terapeutas recorrieron el país dando charlas sobre «abuso ritual satánico», y poco después se produjeron supuestos casos de «abuso ritual satánico» en Orkney, Rochdale, Londres y Nottingham.

En 1992, se presentaron cargos en el escándalo sexual satánico de Martensville; Los cargos fueron anulados en 1995 por haber entrevistado indebidamente a los niños.

Una ola de acusaciones sobre «abuso ritual satánico» apareció en Nueva Zelanda en 1991 y en Noruega en 1992.

En 1998, Jean LaFontaine publicó un libro que indica que las denuncias de «abuso ritual satánico» en el Reino Unido fueron provocadas por investigaciones supervisadas por trabajadores sociales que habían asistido a seminarios de «abuso ritual satánico» en los Estados Unidos.

Continuará….

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Imágenes extraídas de wikipedia.

Cesc Fortuny

Cesc Fortuny

http://radiografiadelaconspiranoia.wordpress.com

(Barcelona, 1971) artista multidisciplinar.

Como músico está presente en un buen número de recopilatorios y ha publicado más de 70 trabajos con diferentes proyectos y bandas. Colabora también con otros músicos, acompaña a poetas en recitales y participa de otros experimentos interdisciplinares.

En fotografía ha realizado algunas exposiciones, a destacar «Cuerpos de agua» en colaboración con Marian Raméntol.

Guionista y realizador de cine experimental ha presentado a certámenes, festivales y concursos parte de su producción (4 cortos, 2 documentales y más de 10 clips musicales).

Autor de los poemarios La misteriosa canción de la sangre (Paralelo Sur, 2010), El silenci plou sobre les pedres (Ed. Alva Eno, 2013), La dolorosa partitura del miedo (Alkaid Ediciones, 2014), y Métodos para ahogar con la nariz (La Náusea Ed., 2019).

También es coautor del poemario Comiendo pelos como herejía poética junto a Marian Raméntol (Ed. Atenas, 2008). Ha participado en diversas antologías entre las que destacan, La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura (Antologado por Fulgencio Martínez y Prologado por Luis Alberto de Cuenca, Arspoética, 2019), OPUS TESTIMONII – Universal poets selection in Spanish (Prologado por Oscar de Gyldenfeldt, La Luna Qué (Argentina), 2017), Tres Heridas. Antología de nueva poesía amorosa española (Antologado por Carlos Vitale, Traducción al armenio de Hakob Sinmonyan), o Domicilio de Nadie, Muestra de poesía Barcelonesa (Antologado por Andreu Navarra, IslaNegra Ed., 2008).

Así mismo es autor de la novela de terror experimental El quirófano en el bosque (La Náusea Ed., 2020). Ha sido traducido al inglés, rumano y armenio. Publica habitualmente poesía, narrativa y ensayo en la Plataforma Cultural La Náusea, y ha colaborado en revistas como BaBab, Kokoro, Alkaid, Paper de vidre, Periscopio, Devenir 111, El Humo, Noche Laberinto, Alga o Educational Evidence entre otras …

Conduce el podcast Radiografía de la Conspiranois en el que habla de grupos coercitivos, teorías de la conspiración y pseudociencias desde un punto de vista crítico. También publica semanalmente un artículo sobre esos temas en un espacio homónimo y en la Plataforma Cultural La Náusea una vez al mes.

Codirige el podcast SINTAGMA de la Plataforma Cultural La Náusea y conduce la parte discográfica de la misma plataforma

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