Si conoces el proyecto Radiografía de la Conspiranoia, ya sabes que aquí se analizan y exponen orígenes e historia de teorías de la conspiración, o conspiranoias como a mi me gusta llamarlas, pseudociencias, grupos coercitivos, mitos, etc.

El «abuso ritual satánico» fue un fenómeno de pánico moral que se originó en los Estados Unidos alrededor de 1960, y que tuvo su punto máximo en la década de 1980, se extendió por todo el país y finalmente a muchas partes del mundo, disminuyendo a fines de la década de 1990.
El fenómeno consistió en un aumento indiscriminado de denuncias por abuso físico y abuso sexual, en el contexto de rituales con tinte satánicos.
En su forma más extrema, el fenómeno del «abuso ritual satánico» predicó la idea de una supuesta conspiración mundial que involucraba a las clases altas y poderosas de la élite, en la que los niños serían secuestrados o criados especialmente para el sacrificio humano, la pornografía y la prostitución.
A finales de la década de 1970 y principios de la de 1980, más mujeres en EEUU empezaron a trabajar fuera del núcleo familiar. Esto resultó en la apertura de un gran número de guarderías, y al mismo tiempo, generó mucha ansiedad en algunas de estas madres, pues el entorno social no aceptaba todavía, la idea de que la mujer se incorporase al mundo laboral con plena libertad.
Esta ansiedad y la culpa por dejar niños pequeños con personas desconocidas, empezó a generar un clima de hostilidad hacia las guarderías, que colapsó al encontrarse con ideas retrógradas divulgadas por grupos religiosos integristas.
Los niños son altamente influenciables, y esto puede derivar en la fabulación de agresiones y abusos. Su testimonio puede verse distorsionado de diversas formas.
En un artículo publicado por la Asociación Estadounidense de Psicología y titulado «Jeopardy in the Courtroom: A Scientific Analysis of Children’s Testimony«, la Dra. Maggie Bruck, profesora de la División de Psiquiatría Infantil y Adolescente, de la Facultad de Medicina Johns Hopkins, escribió que los niños incorporan aspectos de las preguntas del entrevistador en sus respuestas, en un intento de decirle al entrevistador lo que el niño cree que este busca, es decir, en un intento de agradarle.
En eventos extremos como el abuso sexual, la ansiedad extrema o el maltrato, los niños pueden, de hecho, estar muy sujetos a la sugestión. Es posible que un niño recuerde algo que en realidad no sucedió o que esté tan traumatizado que no quiera pensar en lo que realmente sucedió.
Se han realizado pocas investigaciones sobre los efectos del estado de la ansiedad en el momento de la codificación de información «engañosa» posterior al evento, o en el momento de su posible recuperación, esto es sobre la sugestión posterior.
La precisión de la memoria para los elementos no susceptibles de sugestión, no se vio afectada por la ansiedad. Con respecto a la sugestión, hubo un fuerte efecto de información engañosa. Este sería solo un ejemplo de cómo una fuerte situación emocional, como por ejemplo un ataque de ansiedad, puede crear un concepto erróneo de sugestión.
Otro ejemplo de investigación es en el que se examinó la memoria, la sugestión, la excitación por estrés y la psicopatología relacionada con el trauma en 328 niños de 3 a 16 años que habían sufrido abusos sexuales y que también eran víctimas de negligencia. La memoria y la sugestión de los niños se evaluaron con un examen médico y una analítica de sangre.
Tener más edad, y obtener una puntuación más alta en el funcionamiento cognitivo, se relacionó con menos inexactitudes. Además, el nivel de cortisol y los síntomas del trauma en los niños que informaron más tendencias disociativas, se relacionaron con un mayor error en la memoria. Esto demuestra una vez más cómo una experiencia estresante o traumática en niños pequeños puede verse afectada por la sugestión.

Muchos estudios también muestran que cuando los adultos hacen preguntas a los niños, que no tienen sentido: «¿la leche es más grande que el agua?» O «¿es el rojo más pesado que el amarillo?», ofrecerán una respuesta creyendo que la hay, en lugar de comprender que la pregunta es absurda. Además, el interrogatorio basado en repetir las mismas preguntas, hace que los niños cambien sus respuestas. Esto se debe a que perciben las preguntas repetidas como una señal de que no dieron la respuesta «correcta».
Los niños también son especialmente susceptibles a preguntas sugerentes. Algunos estudios han demostrado que solo un pequeño porcentaje de niños producen informes ficticios de abuso sexual por sí mismos.
Otros estudios han demostrado incluso, que los niños subestiman los casos de abuso.
El sesgo del entrevistador también influye en el testimonio de los niños.
Cuando un entrevistador tiene una noción preconcebida sobre los hechos, el interrogatorio se focaliza en extraer declaraciones que evidencian estas creencias. Como resultado, el entrevistador nunca busca pruebas que puedan refutar sus prejuicios. Además, el refuerzo positivo del entrevistador puede manchar el testimonio del menor. A menudo, este refuerzo se da para fomentar un espíritu de cooperación por parte del pequeño, pero la imparcialidad se ve comprometida cuando el entrevistador asiente, o sonríe ante las declaraciones del niño.
Algunos estudios muestran que cuando los entrevistadores hacen declaraciones tranquilizadoras a los niños, es más probable que los niños fabriquen historias de eventos pasados que nunca ocurrieron.
La presión de los compañeros también influye para que fabriquen historias. Cuando a un niño testigo se le dice que sus amigos ya han testificado, y se les revela lo que dijeron, es más probable que invente una historia que coincida con ese testimonio.
El estatus del entrevistador también puede influir en el testimonio, porque cuanta más autoridad tiene un entrevistador, como por ejemplo un agente de policía, más probabilidades hay de que el niño conteste lo que cree que desea esa persona.
Finalmente, si bien hay partidarios del uso de muñecos anatómicamente correctos para interrogar a las víctimas de abuso sexual infantil, también hay críticos de esta práctica.
Se entiende por muñeco anatómicamente correcto, un muñeco que representa algunas de las características sexuales de un ser humano con fines educativos. Se puede usar un tipo muy detallado de muñeca para interrogar niños sospechosos de haber sufrido abusos sexuales.
Se ha criticado en muchas ocasiones el uso de muñecos como ayuda en los interrogatorios y se cuestiona la veracidad de la información obtenida de esta manera, pues los muñecos ayudan a fantasear al niño, y este tiende a inventar el relato.
Estos críticos dicen que debido a la novedad que suponen estas muñecas para los niños, estos representarán actos sexualmente explícitos con ellas, incluso si el niño no ha sido abusado sexualmente.

Otra crítica se centra en que los estudios que comparan las diferencias entre cómo los niños abusados y no abusados juegan con estas muñecas, son contradictorios, ya que algunos estudios sugieren que los que han sufrido abusos juegan de una manera más explícita que los que no, mientras que otros estudios sugieren que no existe ninguna correlación. De manera que resulta imposible interpretar la información que se obtiene al usar estos muñecos en los interrogatorios con niños.
El fenómeno de la histeria de «abusos sexuales en guarderías», se enmarca dentro del «abuso ritual satánico» y se influyen mutuamente, de manera que es muy difícil establecer una línea divisoria entre uno y otro.
Fue un «pánico moral» que se produjo entre la década de 1980 y principios de la de 1990, y en que se produjeron denuncias por abuso sexual a menores, contra personal de muchas guarderías de EEUU, incluso se acusó a algunos profesionales de haber cometido «abuso ritual satánico». Los casos colectivos a menudo se denominan coloquialmente el «pánico satánico».
Un caso en el condado de Kern, California, Estados Unidos, y su cobertura mediática, desató la histeria, y dio a conocer por primera vez el tema, que a partir de entonces, ocupó un lugar destacado en la cobertura de noticias durante más de una década, aunque fue descendiendo en popularidad, al tiempo que se descubría que los casos no tenían ninguna justificación criminal, es decir, que eran falsos.
El caso del condado de Kern fue seguido por casos en otras partes de los Estados Unidos.
La mayoría de los acusados en estos casos, fueron puestos en libertad, pero ningún gobernador de Estados Unidos ha indultado a un preso condenado falsamente como resultado de la histeria.
Continuará….
Artículos anteriores de esta serie
Imágenes extraídas de wikipedia.
Cesc Fortuny

http://radiografiadelaconspiranoia.wordpress.com
(Barcelona, 1971) artista multidisciplinar.
Como músico está presente en un buen número de recopilatorios y ha publicado más de 70 trabajos con diferentes proyectos y bandas. Colabora también con otros músicos, acompaña a poetas en recitales y participa de otros experimentos interdisciplinares.
En fotografía ha realizado algunas exposiciones, a destacar «Cuerpos de agua» en colaboración con Marian Raméntol.
Guionista y realizador de cine experimental ha presentado a certámenes, festivales y concursos parte de su producción (4 cortos, 2 documentales y más de 10 clips musicales).
Autor de los poemarios La misteriosa canción de la sangre (Paralelo Sur, 2010), El silenci plou sobre les pedres (Ed. Alva Eno, 2013), La dolorosa partitura del miedo (Alkaid Ediciones, 2014), y Métodos para ahogar con la nariz (La Náusea Ed., 2019).
También es coautor del poemario Comiendo pelos como herejía poética junto a Marian Raméntol (Ed. Atenas, 2008). Ha participado en diversas antologías entre las que destacan, La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura (Antologado por Fulgencio Martínez y Prologado por Luis Alberto de Cuenca, Arspoética, 2019), OPUS TESTIMONII – Universal poets selection in Spanish (Prologado por Oscar de Gyldenfeldt, La Luna Qué (Argentina), 2017), Tres Heridas. Antología de nueva poesía amorosa española (Antologado por Carlos Vitale, Traducción al armenio de Hakob Sinmonyan), o Domicilio de Nadie, Muestra de poesía Barcelonesa (Antologado por Andreu Navarra, IslaNegra Ed., 2008).
Así mismo es autor de la novela de terror experimental El quirófano en el bosque (La Náusea Ed., 2020). Ha sido traducido al inglés, rumano y armenio. Publica habitualmente poesía, narrativa y ensayo en la Plataforma Cultural La Náusea, y ha colaborado en revistas como BaBab, Kokoro, Alkaid, Paper de vidre, Periscopio, Devenir 111, El Humo, Noche Laberinto, Alga o Educational Evidence entre otras …
Conduce el podcast Radiografía de la Conspiranois en el que habla de grupos coercitivos, teorías de la conspiración y pseudociencias desde un punto de vista crítico. También publica semanalmente un artículo sobre esos temas en un espacio homónimo y en la Plataforma Cultural La Náusea una vez al mes.
Codirige el podcast SINTAGMA de la Plataforma Cultural La Náusea y conduce la parte discográfica de la misma plataforma






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