Si conoces el proyecto Radiografía de la Conspiranoia, ya sabes que aquí se analizan y exponen orígenes e historia de teorías de la conspiración, o conspiranoias como a mi me gusta llamarlas, pseudociencias, grupos coercitivos, mitos, etc.

El «abuso ritual satánico» fue un fenómeno de pánico moral que se originó en los Estados Unidos alrededor de 1960, y que tuvo su punto máximo en la década de 1980, se extendió por todo el país y finalmente a muchas partes del mundo, disminuyendo a fines de la década de 1990.
El fenómeno consistió en un aumento indiscriminado de denuncias por abuso físico y abuso sexual, en el contexto de rituales con tinte satánicos.
En su forma más extrema, el fenómeno del «abuso ritual satánico» predicó la idea de una supuesta conspiración mundial que involucraba a las clases altas y poderosas de la élite, en la que los niños serían secuestrados o criados especialmente para el sacrificio humano, la pornografía y la prostitución.
Tanto en niños como en adultos, no se encontró evidencia que corrobore nada excepto el pseudosatanismo en el que los aspectos satánicos y rituales eran secundarios y se usaban como tapadera para el practicar todo tipo de abusos sexuales.
En otras palabras, de lo que ha habido pruebas, es de acciones criminales puntuales, pero no de una organización de carácter internacional, involucrando a las «élites», entendidas como un ente abstracto.
A pesar de esta falta de pruebas objetivas, y con la ayuda de las definiciones contrarias a lo que realmente era el «abuso ritual satánico», los adeptos a esta conspiranoia, mantienen que fue un fenómeno real.
A pesar de las denuncias que se produjeron en los Estados Unidos, los Países Bajos, Suecia, Nueva Zelanda y Australia, no se han encontrado pruebas materiales que corroboren las denuncias de abusos organizados basados en cultos que practican el sacrificio humano y el canibalismo.
Aunque muchos psicoterapeutas afirmaron que las acusaciones hechas por niños y adultos eran las mismas, en realidad las declaraciones hechas por adultos eran más elaboradas, mucho más exageradas y presentaban abusos más extraños.
Pero también hay que tener en cuenta que muchos testimonios de adultos fueron construidos con recuerdos recuperados durante sesiones de psicoterapia. Y hoy sabemos que este tipo de reconstrucciones son falsas.
La realidad que se oculta detrás del «abuso ritual satánico» no tiene nada que ver con supuestos grupos practicantes de rituales satánicos. El fenómeno tiene una estrecha relación con el libelo de sangre, o con otros pánicos morales que se han ido produciendo a lo largo de la historia. Otro ejemplo serían las cacerías de brujas de la Europa histórica, o el macartismo en los Estados Unidos durante el siglo XX.
El sociólogo y criminólogo Stanley Cohen, que acuñó el término «pánico moral«, llamó al episodio «uno de los casos más puros de pánico moral». Las investigaciones iniciales fueron realizadas por antropólogos y sociólogos, que no pudieron encontrar evidencia de que los sucesos fuesen reales, concluyendo que era el resultado de rumores y leyendas que fueron difundidas por «el sensacionalismo mediático, el sesgo de los medios, el fundamentalismo cristiano, los profesionales de la salud mental y el sistema judicial en colaboración con algunas asociaciones anti abusos infantiles.

El vigor con que algunos activistas evangélicos y grupos religiosos organizados utilizaron la idea del «abuso ritual satánico» para promover sus objetivos religiosos y políticos, representó una reacción altamente violenta contra las mujeres trabajadoras, a las que se culpabilizaba de abandonar a sus hijos en guarderías, ataques homófobos a trabajadores homosexuales de guarderías, una necesidad universal de creer en el «mal», miedo a espiritualidades alternativas, ansiedades de «fin de milenio» y un largo etc …
En su libro Satanic Panic, Jeffery Victor escribe que, en los Estados Unidos, los grupos más propensos a creer en el «abuso ritual satánico», son personas que viven en el ámbito rural de los EEUU, con poca educación, muy religiosos, familias conservadoras obreras muy patrióticas, que sienten una ansiedad significativa por la pérdida de empleo, el declive económico y la desintegración de la familia tradicional.
Jeffery plantea el «abuso ritual satánico» como un síntoma de crisis moral y un chivo expiatorio de los males económicos y sociales de la época.
Este fenómeno, se saldó con muchas personas acusadas de horribles crímenes, a las que sin duda les destrozaron la vida, y nos hace reflexionar sobre la atrocidad que debió representar la santa inquisición en la Europa medieval, o la caza de brujas en EEUU, durante las que muchas personas perdieron la vida en manos de supersticiosos y de religiosos integristas.
Como el fenómeno se produjo ya a finales del siglo XX, aparecieron ideas más científicas para justificar la conspiranoia, como fue el caso del trastorno de identidad disociativo, que en aquella época era conocido como desorden de personalidad múltiple. Pero hoy sabemos que este trastorno, no goza de consenso entre los profesionales de la medicina, y que tan solo lo defienden a capa y espada los psicoterapeutas, y en especial los psicoanalistas de la rama freudiana, aunque jamás han sido capaces de ofrecer pruebas definitivas de su existencia.
La cobertura mediática del fenómeno se frenó considerablemente en 1987 y el pánico conspiranoico terminó entre 1992 y 1995.
El lanzamiento de la película de HBO hecha para televisión «Indictment: The McMartin Trial» de 1995 volvió a presentar a Ray Buckey como la víctima de un proceso judicial desproporcionado, en lugar de un pederasta satánista, y marcó un cambio decisivo en las percepciones públicas de las acusaciones del «abuso ritual satánico».
En 1995, Geraldo Rivera emitió una disculpa por su especial de televisión de 1987 que se había centrado en las supuestas sectas satánicas. En 2003, las acusaciones de abuso ritual ya eran recibidas con gran escepticismo y la creencia en el fenómeno ya no se era la corriente principal en los círculos profesionales.
Aunque el abuso sexual de niños es un problema real y grave, las acusaciones de «abuso ritual satánico» fueron falsas.
Las razones por las que colapsó el fenómeno, fueron básicamente el cese de la persecución penal contra los presuntos abusadores, un número creciente de académicos, funcionarios y reporteros que cuestionaron la realidad de las acusaciones y una variedad de demandas exitosas contra profesionales de la salud mental, que habían obtenido sus testimonios de manera fraudulenta y poco profesional.
El astrofísico y astrobiólogo Carl Sagan dedicó un capítulo completo de su último libro, The Demon-Haunted World: Science as a Candle in the Dark (1996) a hacer una crítica de las afirmaciones de recuerdos recuperados de abducciones extraterrestres y al «abuso ritual satánico», citando material del boletín de la False Memory Syndrome Foundation.

En el curso del intento de purgar a la sociedad del «mal», el pánico de las décadas de 1980 y 1990 oscureció los problemas reales de abuso infantil, una preocupación de la que se hizo eco Gary Clapton. En Inglaterra, el pánico moral que se produjo, desvió recursos y atención de casos de abuso comprobados; esto dio lugar a una jerarquía en la que el «abuso ritual satánico» se consideraba la forma más grave de abuso, el abuso físico y sexual se minimizaba, e incluso llegó a no merecer de intervención.
Además, a medida que aumentaban las críticas a la investigación del fenómeno, los trabajadores sociales perdieron mucha credibilidad.
El «abuso ritual satánico», con su composición sensacionalista, el enorme número de víctimas, etc … terminó robando el protagonismo al mucho más común y probado incesto, y le usurpó gran parte de su importancia social.
El Centro Nacional de Abuso y Negligencia ideó el término abuso religioso para describir el exorcismo, el envenenamiento y el ahogamiento de niños en entornos religiosos no satánicos para evitar confusiones con el «abuso ritual satánico».
Este artículo finaliza la serie de «Abuso ritual satánico». Podéis consultar la serie completa abajo.
Artículos anteriores de esta serie
Imágenes extraídas de wikipedia.
Cesc Fortuny

http://radiografiadelaconspiranoia.wordpress.com
(Barcelona, 1971) artista multidisciplinar.
Como músico está presente en un buen número de recopilatorios y ha publicado más de 70 trabajos con diferentes proyectos y bandas. Colabora también con otros músicos, acompaña a poetas en recitales y participa de otros experimentos interdisciplinares.
En fotografía ha realizado algunas exposiciones, a destacar «Cuerpos de agua» en colaboración con Marian Raméntol.
Guionista y realizador de cine experimental ha presentado a certámenes, festivales y concursos parte de su producción (4 cortos, 2 documentales y más de 10 clips musicales).
Autor de los poemarios La misteriosa canción de la sangre (Paralelo Sur, 2010), El silenci plou sobre les pedres (Ed. Alva Eno, 2013), La dolorosa partitura del miedo (Alkaid Ediciones, 2014), y Métodos para ahogar con la nariz (La Náusea Ed., 2019).
También es coautor del poemario Comiendo pelos como herejía poética junto a Marian Raméntol (Ed. Atenas, 2008). Ha participado en diversas antologías entre las que destacan, La escritura plural. 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura (Antologado por Fulgencio Martínez y Prologado por Luis Alberto de Cuenca, Arspoética, 2019), OPUS TESTIMONII – Universal poets selection in Spanish (Prologado por Oscar de Gyldenfeldt, La Luna Qué (Argentina), 2017), Tres Heridas. Antología de nueva poesía amorosa española (Antologado por Carlos Vitale, Traducción al armenio de Hakob Sinmonyan), o Domicilio de Nadie, Muestra de poesía Barcelonesa (Antologado por Andreu Navarra, IslaNegra Ed., 2008).
Así mismo es autor de la novela de terror experimental El quirófano en el bosque (La Náusea Ed., 2020). Ha sido traducido al inglés, rumano y armenio. Publica habitualmente poesía, narrativa y ensayo en la Plataforma Cultural La Náusea, y ha colaborado en revistas como BaBab, Kokoro, Alkaid, Paper de vidre, Periscopio, Devenir 111, El Humo, Noche Laberinto, Alga o Educational Evidence entre otras …
Conduce el podcast Radiografía de la Conspiranois en el que habla de grupos coercitivos, teorías de la conspiración y pseudociencias desde un punto de vista crítico. También publica semanalmente un artículo sobre esos temas en un espacio homónimo y en la Plataforma Cultural La Náusea una vez al mes.
Codirige el podcast SINTAGMA de la Plataforma Cultural La Náusea y conduce la parte discográfica de la misma plataforma





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